El voto hispano crece, pero su poder político sigue en desarrollo

En septiembre, el republicano Tom Kean Jr. y la demócrata Rebecca Bennett debatieron en Rahway, Nueva Jersey, sobre el futuro del séptimo distrito congresional. La contienda representa uno de los escenarios más competitivos del estado: Donald Trump ganó aquí por aproximadamente un punto porcentual en 2024, mientras que la demócrata Mikie Sherrill obtuvo una ventaja de casi dos puntos en las elecciones para gobernador de 2025, según el New Jersey Globe.

En elecciones tan disputadas, la participación de unos miles de ciudadanos puede resultar decisiva. Pero el séptimo distrito es solo una muestra de una cuestión más amplia que afecta a Nueva Jersey y al país: ¿hasta qué punto el crecimiento del electorado hispano se traduce en influencia política?

La pregunta adquiere especial importancia en este 2026, cuando las operaciones de control migratorio, las deportaciones, las tarifas comerciales, una guerra que solo ha asfixiado el flujo de petróleo, la disminución del empleo y las disputas sobre el acceso al voto han puesto a muchas comunidades hispanas en el centro del debate nacional.

El crecimiento demográfico es indiscutible. Según las proyecciones del Pew Research Center, aproximadamente 39 millones de hispanos cumplen los requisitos para votar en las elecciones de mitad de mandato de hoy, 3 de noviembre. Representan cerca del 16 por ciento del electorado elegible estadounidense, un aumento de 5,25 millones respecto de 2022.

Sin embargo, estas cifras describen un potencial, no un resultado electoral. Tener derecho al voto, registrarse y participar efectivamente son tres condiciones distintas. Tampoco la pertenencia a una misma comunidad de origen determina preferencias políticas uniformes.

La diferencia entre la presencia demográfica y el poder político es precisamente lo que estas elecciones podrían poner a prueba. No solo la presidencia del presidente republicano.

Una encuesta del Pew, publicada el 16 de octubre, encontró que el 70 por ciento de los votantes hispanos registrados considera que las políticas de la administración presidencial han perjudicado a los hispanos. Además, el 62 por ciento opina que el gobierno está haciendo demasiado en materia de deportaciones.

Estas percepciones, sin embargo, no son compartidas por todos. Los votantes hispanos republicanos muestran posiciones considerablemente distintas de las de quienes favorecen a los demócratas. Esa diversidad contradice la tendencia a interpretar a la comunidad como un bloque electoral homogéneo.

Aun así, las cifras sugieren que la política migratoria se ha convertido en un elemento significativo de la experiencia política hispana durante este ciclo electoral.

La encuesta también encontró que el 51 por ciento de los votantes hispanos registrados favorece a los candidatos demócratas para la Cámara de Representantes, frente al 24 por ciento que prefiere a los republicanos. Otro 18 por ciento permanece indeciso.

Pero hay un dato que merece más atención que las preferencias partidistas. Entre los hispanos que apoyan a candidatos demócratas, el 53 por ciento declara estar extremadamente motivado para votar, frente al 41 por ciento en 2022. Asimismo, el 77 por ciento considera importante qué partido controlará el Congreso, frente al 58 por ciento de hace cuatro años.

La diferencia entre preferencia y motivación es fundamental. Las encuestas pueden identificar simpatías políticas, pero la influencia electoral depende de convertirlas en votos efectivos.

Tampoco puede explicarse esa movilización exclusivamente por las deportaciones.

Para el 86 por ciento de los votantes hispanos registrados, la economía es un factor muy importante al decidir su voto en las elecciones al Congreso. La preocupación alcanza el 89 por ciento entre quienes favorecen a los demócratas y el 78 por ciento entre los simpatizantes republicanos. El margen no es mayoritario.

El costo de la vivienda, los alimentos, la energía y la atención médica constituye un terreno de preocupación compartida, incluso entre ciudadanos que discrepan profundamente sobre la inmigración y otras políticas federales, lo cual, para Matt Bai, es precisamente una de las razones del desplome de MAGA y de su presidente.

Desde mi experiencia en educación, en la industria y en mi relación cotidiana con las comunidades de Newark y Union County, reconozco la importancia del empleo, de los ingresos familiares y de las oportunidades económicas en la vida diaria. Son cuestiones que vinculan las decisiones gubernamentales con las condiciones materiales de quienes trabajan, sostienen hogares y participan en sus comunidades.

Esa experiencia también me lleva a cuestionar una idea frecuente: que el poder político hispano comienza cuando los partidos reconocen su importancia durante una campaña electoral.

Para muchos inmigrantes, la naturalización representa algo más que obtener un certificado de ciudadanía. Significa adquirir derechos políticos y la posibilidad de intervenir en las decisiones que afectan a las localidades donde han construido sus vidas.

No todos los ciudadanos naturalizados comparten las mismas motivaciones. Sin embargo, la ciudadanía abre oportunidades de participación en asociaciones vecinales, juntas escolares, organizaciones comunitarias y gobiernos municipales. Son espacios donde la representación adquiere una dimensión concreta, más cercana a las necesidades de los residentes que a las disputas nacionales entre partidos.

El problema es que el acceso formal a los derechos políticos no garantiza la igualdad de oportunidades para ejercerlos.

Una investigación del Center for American Women and Politics de Rutgers University, publicada en 2024, encontró que las mujeres hispanas constituían el 10,9 por ciento de la población de Nueva Jersey, pero ocupaban solo el 7,5 por ciento de los escaños en los cuerpos legislativos estatales y el 4,8 por ciento de las presidencias de los partidos a nivel de condado.

El estudio identificó obstáculos relacionados con el acceso a las redes políticas, los mecanismos de selección de candidatos y la influencia de las estructuras partidistas. Estas barreras pueden limitar las oportunidades de quienes aspiran a competir por cargos públicos, incluso cuando existe una comunidad electoral numerosa.

La investigación más reciente de Rutgers, titulada From Data to Diversity 2025, confirma que los hombres y las mujeres hispanos continúan subrepresentados en distintos niveles de gobierno, tanto a nivel estatal como local. También registra un avance significativo: la elección de Nellie Pou en 2024, la primera mujer hispana en representar a Nueva Jersey en el Congreso.

La presencia de una dirigente hispana en el Congreso constituye un logro histórico. Pero una representación más amplia requiere examinar las oportunidades de acceso a candidaturas competitivas, las redes de apoyo y los recursos necesarios para sostener campañas electorales.

El financiamiento es parte de ese desafío. Las campañas necesitan recursos, contactos y estructuras organizativas. Cuando estas oportunidades se distribuyen de manera desigual, la posibilidad de competir también puede verse afectada. No obstante, los datos de subrepresentación no permiten atribuir automáticamente esas diferencias a una única causa.

Además, existen obstáculos de naturaleza lingüística y cultural.

Una investigación de Pew, publicada en julio de 2026, encontró que el 29 por ciento de los adultos hispanos encuestados había recibido críticas por hablar español en público, mientras que el 34 por ciento había experimentado discriminación o trato injusto por su origen hispano durante los doce meses anteriores a la encuesta.

Estas experiencias no demuestran por sí solas una menor participación electoral. Pero recuerdan que el reconocimiento legal de la ciudadanía no elimina necesariamente las dificultades de integración, pertenencia y acceso a los espacios públicos.

Comprender el funcionamiento de las instituciones también importa. Conocer cómo se eligen los representantes, cómo se presentan las candidaturas, qué responsabilidades corresponden a cada nivel de gobierno y cómo participar en reuniones públicas puede facilitar una intervención política más informada.

En este sentido, la participación comunitaria no debe entenderse únicamente como una consecuencia de la ciudadanía, sino como un proceso de aprendizaje cívico que puede desarrollarse con el tiempo.

Las controversias recientes sobre los procedimientos electorales añaden otra dimensión a esta discusión.

El 15 de octubre, el Departamento de Justicia demandó a California y al condado de Los Ángeles por una lista de aproximadamente 20.000 votantes registrados cuya ciudadanía las autoridades federales cuestionaban. El Gobierno solicitó separar sus papeletas mientras se verificaba su elegibilidad.

California rechazó la solicitud y cuestionó la fiabilidad de los datos. El 28 de octubre, un juez federal denegó la medida de emergencia. Dos días después, el Tribunal Federal de Apelaciones del Noveno Circuito también rechazó la intervención solicitada por el Gobierno.

Las decisiones no resolvieron definitivamente el litigio ni establecieron la ciudadanía de las personas incluidas en la lista. Sí dejaron en evidencia la importancia de proteger tanto la integridad de las elecciones como los derechos de quienes están legalmente habilitados para votar.

Organizaciones como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos y la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) solicitaron intervenir en el proceso, ante la posibilidad de que errores en la verificación afectaran a ciudadanos naturalizados.

California y Nueva Jersey tienen gobiernos estatales demócratas, pero sus circunstancias jurídicas y electorales difieren. La disputa californiana no demuestra una intervención federal equivalente en Nueva Jersey ni permite atribuir, sin pruebas adicionales, una motivación exclusivamente partidista a la actuación del Departamento de Justicia.

Su relevancia para este artículo radica en una cuestión más amplia: la confianza en los procedimientos electorales y la necesidad de garantizar que los ciudadanos elegibles puedan ejercer sus derechos sin obstáculos injustificados.

Para los hispanos que han adquirido recientemente la ciudadanía, la claridad y la fiabilidad de esos procedimientos son especialmente importantes.

Sin embargo, aun si el electorado hispano participa masivamente en estas elecciones, el resultado representará solo una parte de su capacidad política.

En Nueva Jersey, el séptimo distrito ofrece un ejemplo de cómo una elección competitiva puede ampliar la importancia de distintos grupos de votantes. En otras zonas del estado, la participación hispana puede tener consecuencias distintas, dependiendo de la composición de cada distrito, de las condiciones de competencia y de la organización de sus comunidades.

La influencia política también se construye en los municipios, las juntas escolares y las instituciones locales, donde las decisiones afectan directamente la vivienda, la educación, los servicios públicos y las oportunidades económicas.

Pero sería prematuro afirmar que el crecimiento del electorado hispano ya se ha traducido en una representación proporcional.

Los estudios de Rutgers muestran que aún existen diferencias significativas entre la presencia en la población y el acceso a cargos públicos. Las barreras económicas, institucionales y de participación no desaparecen automáticamente cuando aumenta el número de ciudadanos elegibles.

Superarlas exige más que la movilización electoral. Requiere organizaciones comunitarias, acceso a la información, oportunidades de liderazgo y una relación sostenida entre los ciudadanos y sus representantes.

También exige una definición más rigurosa de la representación.

No basta con que los candidatos visiten comunidades hispanas durante las campañas o incorporen referencias a sus preocupaciones en sus discursos electorales. La representación debe evaluarse después, mediante las decisiones legislativas, las prioridades presupuestarias, el trabajo de los funcionarios electos y su disposición a responder a los ciudadanos.

La responsabilidad tampoco corresponde exclusivamente a quienes gobiernan. Los electores pueden seguir las decisiones de sus representantes, participar en reuniones públicas, organizarse en torno a necesidades compartidas y exigir explicaciones sobre las promesas de campaña.

En Newark, Elizabeth, Perth Amboy y Paterson, esa participación puede manifestarse de distintas maneras. No todas estas ciudades pertenecen al mismo distrito congresional ni enfrentan las mismas circunstancias políticas. Sin embargo, comparten una pregunta relevante para muchas comunidades hispanas del estado: ¿cómo convertir la presencia social y económica en una capacidad efectiva para incidir en las decisiones públicas?

Al final del día de este 3 de noviembre, sabremos quiénes ganaron las elecciones. Lo que no podremos determinar solo con esos resultados es si el crecimiento del electorado hispano habrá tenido una influencia política duradera.

Esa influencia no debería medirse exclusivamente por el número de votantes, las victorias partidistas o la elección de funcionarios de origen hispano. También debería evaluarse la capacidad de las comunidades para participar en las instituciones, defender sus prioridades y exigir rendición de cuentas a quienes ejercen el poder.

El peso político hispano no depende exclusivamente de su crecimiento demográfico. Depende de la participación efectiva, de la competencia electoral y de la capacidad de exigir representación tras las elecciones.

Porque la representación no termina cuando cierran las urnas. Es entonces cuando comienza su prueba más importante.

Inmigración y Competitividad: Riesgos para América Inc.

La política migratoria del presidente Trump se ha convertido en un riesgo económico de primer orden para Estados Unidos. Su estrategia no solo busca expulsar a inmigrantes indocumentados, sino también restringir la llegada de trabajadores legales, con efectos que amenazan directamente a los que The Economist llama America Inc.

El primer impacto se nota en el consumo. Empresas como Constellation Brands, la fabricante de la cerveza Modelo, Home Depot o Walmart registran descensos en sus ventas entre clientes hispanos, que reducen su gasto por temor a redadas y deportaciones. Pero lo más preocupante ocurre en el mercado laboral: este año se calcula que habrá 2,5 millones menos de inmigrantes legales que en 2024, según estudios del American Enterprise Institute. Sectores como la agricultura o la construcción, altamente dependientes de esta mano de obra, a estas laturas del año ya muestran señales de estancamiento.

El Gobierno también ha fijado su atención en los visados H-1B para profesionales cualificados. Las autoridades critican el sistema actual de sorteo y proponen favorecer a quienes reciban salarios más altos. El cambio podría perjudicar a empresas de externalización de la India, pero también a gigantes tecnológicos estadounidenses que dependen de este talento para mantener su liderazgo como lo ha reclamado el mismo Elon Musk.

Las consecuencias van más allá del corto plazo. La fortaleza económica del país siempre ha estado en su capacidad para atraer y retener talento global. En campos clave como la inteligencia artificial, buena parte de los investigadores más destacados son inmigrantes o hijos de inmigrantes. Limitar su entrada supone un riesgo directo para la innovación, la competitividad y la construcción de la infraestructura que demanda la nueva economía digital.

Los mercados financieros parecen ignorar estas señales. Sin embargo, el costo de reducir la inmigración, como el no aprecio por la diversidad en el empleo, menos consumo, escasez de mano de obra, pérdida de dinamismo tecnológico, pronto será imposible de ocultar. La cruzada migratoria republicana no solo es un debate político: es, sobre todo, una amenaza económica para el típico America Inc.


Reporte desde Washington: Manifestaciones y Poder en Juego

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Photo courtesy: Washington en Español:Tours

En el Museo Smithsonian de Historia Natural, una lección sobre la evolución de la tierra o Periodo Cámbrico resuena con ironía en la capital estadounidense, fuera de ese museo, pocas reliquias de la época se pueden encontrar. En un recorrido por el Centro de Washington, la narrativa de una democracia tambaleante se despliega entre luces de oficinas vacías y protestas cuyos ecos rebotan contra edificios imperturbables durante su primer Mensaje a la Unión.

A medida que la noche cae sobre DC, los edificios gubernamentales, en venta bajo la nueva administración, actualmente cancelada, se iluminan como espectros de una burocracia en decadencia. Frente a la sede de Voice of America, un televisor transmite Fox News a una acera vacía, mientras el rostro mudo de Laura Ingraham narraba la desaparición del narrador.

Este era el escenario previo a un discurso del Presidente Donald Trump mismo que refuerza ese sentimiento de exclusión. Desde aquella distancia, el resplandeciente Capitolio color blanco parecía una gran mansión. Pero uno not tiene la clave de la puerta. Simplemente, no estás en la lista. No te invitaron. Los manifestantes en la Constitution Ave expresan su frustración, entrelazando gritos de apoyo a Ucrania con consignas contra Elon Musk y el Presidente, mientras que la brecha entre ciudadanos y poder se agranda como la de alguien atrapado en el fondo de un pozo con los transeúntes que se desplazan en la parte de arriba.

En la Plaza Black Lives Matter, el activismo se enfrenta a la erosiva influencia del poder. Aquella frase pintada en 2020, en letras amarillas enormes a lo largo de dos cuadras; testimonio de un momento de resistencia, ahora está destinada a desaparecer por orden de una amenaza republicana de retirar los fondos para la ciudad. En el podio, se escuchan discursos sobre el fortalecimiento de la democracia, la resistencia a la dictadura y la continuación de la lucha por la diversidad, la equidad y la inclusión que a simple vista parecen chocar contra la indiferencia de las instituciones y los símbolos de la capital, siempre inamovibles, imperturbables.

Mientras el presidente de la Asociación Estadounidense de Personas con Discapacidades hacía uso de la palabra, una idea flotaba en el aire. Vaya, aquí todo el mundo está a punto de acabar jodido! El espíritu mezquino de venganza parecía tomar el control, aunque ese espíritu nihilista de venganza debería retronar a su caja, tarde o temprano. Pero aun no es el tiempo.

Dentro del Congreso, la escena se asemeja a un teatro grotesco. Los pequeños y vociferantes aduladores del chico malo de la escuela se habían reunido todos a un lado de la cámara del Congreso. El discurso de Trump, plagado de exageraciones y falsedades, es recibido con fervor por un Partido Republicano que ha adquirido un aire Stalinista. Mientras, la flácida oposición demócrata, presenta a sus ancianos líderes agarrando sus bastones mientras se encorvan en sus bancos, delegando una respuesta a una mujer nueva en el Senado pero con el mismo estilo tibio de siempre, incapaces de ofrecer una oposición frontal y efectiva más allá de esperar que sea el un partido el que mata y el otro con sus líderes solo esperando morir.

La esencia del poder en Estados Unidos se encapsula en una imagen del Museo Nacional del Indio Americano. ¿Sabían ustedes que en el Museo Nacional del Indio Americano se exhibe un misil Tomahawk? Es cierto. Parce más bien un recordatorio de cómo la maquinaria de poder y violencia sigue funcionando con una eficiencia cínica, reusando culturas extinguidas para nombrar los mismos instrumentos de destrucción que perpetúan la historia de la expansión ahora latente con el gobierno de los republicanos.

Las protestas continuarán, lo mismo que hoy si mañana no, de las órdenes presidenciales, pero a pesar de las órdenes de corte para detener las violaciones a la Constitución y la errónea idea de que Trump es Ley Federal, la marea aún no ha subido lo suficiente. «El poder del pueblo es más fuerte que la gente que está en el poder,» se leía en un cartel entre las marchas. Pero ese poder necesita más que palabras. Necesita efervescencia. El país requiere que la gente que sale a las calles sea más numerosa que la gente que mira el programa de televisión llamado «El colorido Viaje de los Estados Unidos al Infierno.» Como termina diciendo, Hamilton Nolan, solo entonces, el espectáculo por fín habrá terminado!

Este es un resúmen del artículo original escrito por Hamilton Nolan en su sitio How Things Work.

Los Demócratas Perdieron o Están Perdiendo el Voto Hispano

Los demócratas deben abordar cuestiones económicas y sociales para recuperar el apoyo de la comunidad hispana en capacidad de sufragar, centrándose en los valores de la clase trabajadora que resuenan entre los grupos minoritarios más grandes del país, en particular los afroamericanos y otras minorías. En ningún lugar es más evidente la reconfiguración del electorado por parte de Trump que en estados como Pensilvania, Michigan y Wisconsin, el codiciado «muro azul» que ayudó con la victoria de Joe Biden en el 2020 (Debusmann et al., 2024).

En este momento de reflexión, los demócratas aún se preguntan por qué están perdiendo demografías clave de la clase trabajadora, desde bomberos hasta oficiales de policía y trabajadores manuales. El secretario de Estado de Arizona, Adrian Fontes, señala como una posible respuesta, que el mensaje del partido demócrata se ha alejado de los valores familiares tradicionales y las prioridades económicas que más importan a nuestros votantes (Messerly et al., 2024).

Apoyo hispano histórico pero no decisivo para el electo President Donald Trump

Durante más de 50 años, los votantes hispanos han favorecido a los demócratas, con algunos cambios notables. El apoyo a Trump entre esta comunidad de votantes en el 2024 alcanzó el nivel más alto para un republicano desde George W. Bush en el 2004, cuando Bush ganó el 44% de ese mismo voto. En comparación, Trump obtuvo el 46% del voto hispano este año(2024), con el voto del 55% de los hombres latinos y el 38% de las mujeres latinas que lo favorecieron sobre la candidata Harris (Molina, 2024). El apoyo a Trump por parte de los hombres latinos fue significativo: el 55% de ellos votaron por él, en comparación con el 38% de las latinas (Contreras y Galván, 2024). Este cambio representa más que solo números: refleja una posible transformación en la filosofía de vida de algunos hispanos, alejándose de las ideas liberales y progresistas y acercándose a valores de autosuficiencia económica y tradicionalismo.

Un fenómeno a destacar es el de los “rancheros libertarios” —hispanos de clase trabajadora y de ingresos medios que son escépticos del gobierno federal pero están comprometidos con sus comunidades— mismo que ilustra este cambio. “Orgullosos de las raíces rurales inmigrantes de su familia, de clase trabajadora en el fondo, escépticos de la política progresista, pero comprometidos con mejorar sus comunidades” (Arellano, 2024, n.p.), estos votantes han visto el sueño americano en la vida de sus padres y temen que se esté desvaneciendo. El apoyo a la candidata demócrata entre las latinas cayó de una ventaja de 44 puntos para Hillary Clinton en el 2016 a una ventaja de tan solo 22 puntos para Harris, un cambio negativo considerable, aunque todavía refleja un apoyo mayoritario.

Factores clave que impulsan el cambio: preocupaciones económicas


La principal preocupación entre los votantes hispanos en esta elección fue la economía, por encima de cuestiones como la democracia, el derecho al aborto o la política exterior. Alrededor del 85% de los votantes de origen hispano identificaron la economía como su principal prioridad, seguida de la atención médica (71%) y el crimen violento (62%), según una encuesta del Pew Research Center (López y Bustamante, 2024).

Un estudio realizado por UnidosUS y BSP en abril del 2024 encontró que el 64% de los votantes hispanos mencionaron la inflación, el costo de vida y las oportunidades económicas como sus principales preocupaciones, superando a otros temas como la inmigración o las políticas sociales. El aumento del costo de vida, la vivienda asequible y gastos en atención médica se clasificaron constantemente entre los tres principales problemas que la comunidad quería abordar (UnidosUS, 2024).

El puertorriqueño Samuel Negron, residente en Pensilvania, reflexionó sobre estas preocupaciones: “Aquí, pagas $5 por una docena de huevos. Solía ​​costar $1, o incluso noventa y nueve centavos. Muchos de nosotros hemos despertado, en mi opinión, de las mentiras demócratas de que las cosas han mejorado” (citado en Debusmann et al., 2024, n.p.). De manera similar, el profesor de ciencias políticas de la Universidad de Houston, Jerónimo Cortina, seña: “Los latinos decían: ‘No me importa lo que diga Trump. Quiero poder pagar las cuentas. Quiero poder enviar a mi hijo a la universidad. Quiero pagar la hipoteca, comprarme un auto nuevo” (Contreras y Galván, 2024, n.p.).

Desafirtudamente, la ​​pandemia complicó aún más las perspectivas económicas, ya que cambió la forma en que la gente pensaba sobre la estabilidad financiera y las necesidades básicas. Ryan Cummings, analista económico, afirma: “La economía es un organismo complicado… la pandemia fue una sacudida al status quo que ocurre una vez cada 100 años” (citado en Radcliffe et al., 2024).

Existen voces como la del periodista independiente Jack Herrera que apuntan a un cambio no tan fundamental cuando se deducen la inflación y los costos de la vivienda, el periodista cree que no habría una diferencia notable. También se refiere al problema del autodesprecio en Texas, donde se denunció a los partidarios hispanos de Trump, con «todavía tienes un nopal en la frente» para significar que estaban luchando por convertirse en blancos (cita en Hart, 2024).

Postura migratoria y una retórica antisocialista de la parte republicana

La comunidad latina, como algunos gustan llamarle a esta comunidad, con sus orígenes y valores muy variados, está lejos de ser un bloque de votantes monolítico. Los cubanoamericanos, por ejemplo, históricamente se han inclinado por el Partido Republicano, influenciados por el sentimiento anticomunista, mientras que los mexicanoamericanos pueden priorizar la estabilidad económica y la educación (Krogstad et al., 2022).

Una parte notable de estos votantes apoyó una aplicación más estricta de la ley fronteriza, en consonancia con las políticas migratorias de Trump. Algunos votantes, en particular los de países con gobiernos de tendencia izquierdista, se sintieron atraídos por el lenguaje antisocialista de Trump. Como se cita en Debusmann et al. (2024), Daniel Campo, un venezolano-estadounidense, explicó: “Las afirmaciones de Trump sobre el ‘socialismo’ represivo me recordaron la situación que dejé en mi país de origen. Las cosas tienen que hacerse legalmente. Muchos de nosotros estábamos preocupados de que las fronteras estuvieran simplemente abiertas” (n.p.).

Eric García (2024), cuyos padres son republicanos, señaló que los demócratas dependen demasiado de la lealtad percibida de los votantes hispanos, asumiendo erróneamente que se alinearían con la elocución demócrata sobre inmigración. Este año, sin embargo, muchos de ellos votaron con sus billeteras en lugar de con el sentimiento migratorio.

Distribución demográfica y valores culturales

Algunos expertos sugieren que los hombres hispanos valoran la masculinidad, la jerarquía y admiran a los “hombres fuertes” o autócratas, a pesar de venir a vivir en los EE. UU. para escapar de la dictadura. Trump apeló a estos ideales, especialmente entre los hombres jóvenes que pueden sentirse desafiados por los logros sociales de las mujeres.

El atractivo de Trump también resonó entre los latinos culturalmente conservadores que encontraron la plataforma demócrata demasiado liberal. Patricia López (2024), una mexicoamericana de segunda generación, escribió que la cultura hispana tiende a ser socialmente conservadora, patriarcal y orientada a la familia. Para muchos, el aborto y los derechos de las personas transgénero eran difíciles de vender, especialmente entre los católicos.

Ernesto Castañeda, del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University, señaló que algunos latinos sentían que los comentarios de Trump sobre los inmigrantes no se aplicaban a ellos. “Muchos votantes latinos dicen: ‘Él no está hablando de mí; está hablando de los otros. Yo soy un buen inmigrante, él está hablando de los malos inmigrantes» (citado por Oppenheimer, 2024).

Paola Ramos escribió su libro Defectors: The Rise of the Latino Far Right and What it Means for America. Los hispanos como grupo étnico-racial exhibe un fuerte sentido de comunidad y solidaridad, pero quienes pretendían vernos como un bloque no entendieron el punto, escribe en su libro. Para los hispanos, también existe la tentación de asimilarse a la cultura estadounidense dominante (recuerda el caso de los rancheros solidarios?) que suele asociarse con el individualismo, el deseo de parecer blanco, el cristianismo y el capitalismo. Esta asimilación puede implicar la adopción de creencias y comportamientos que se alinean con la cultura mayoritaria, incluso si eso significa distanciarse de nuestra identidad étnica y de neustro valores latinos. Ramos (2024) reconoce que esta tendencia a «desertar» es una experiencia común en esta comunidad, y algo con lo que han luchado toda su vida.

Implicaciones inmediatas para los demócratas

Los candidatos presidenciales demócratas han visto disminuir su apoyo hispano del 67% en el 2008 al 53% en la actualidad (Oppenheimer, 2024). Para este grupo de estadounidenses, poco ha cambiado en lo que quieren de sus líderes: oportunidades, estabilidad económica y valores tradicionales. Ethan Zuckerman (2024), especialista en comunicación en línea, sugirió que las deficiencias de los demócratas en el 2024 se derivaron de una falta de «saber escuchar» lo que se dice en los medios alternativos y digitales. “En lugar de limitarse a transmitir mensajes, deberían haber escuchado las preocupaciones de los votantes, incluidas las de aquellos que no están entusiasmados con el actual presidente y que buscan opciones básicas”, argumentó Zuckerman (n.p.).

Si los demócratas siguen dando por sentada la lealtad de la heterogénea comunidad hispana o continúan con la vieja estrategia de perseguir a los votantes blancos con educación universitaria en los suburbios norteamericanos, y siguen sin abordar estas preocupaciones, corren el riesgo de perder este bloque de votantes crucial en futuras elecciones. Los latinos siguen preocupados en la estabilidad económica, los valores familiares y las oportunidades educativas, todos temas centrales que podrían alinearse con cualquiera de los partidos, dependiendo de quién hable de sus necesidades.

Hart (2024) también afirma que para Herrera, el show de Trump fue divertido y nada de aburrido como el de Kamala, a pesar la diferencia en la comunicación del mensaje. Y cuidado, los hispanos no necesitan ser educados como pretenden las estadísticas, para votar por los demócratas. Lo siguen haciendo, pero no toda la mayoría de los votantes elegibles.He ahí el problema. Los grandes medios de comunicación no llegan a la comunidad que trabaja más de 40 horas. Ellos sí anhelan el conocimiento, pero prestan atención a otros canales de información y a difusores populares en las redes sociales que no son tan populares en los territorios demócratas.

La comunidad hispana jugó un papel fundamental en la victoria de Trump, pero no le dieron un mandato popular como se pretende. Este voto estuvo impulsado principalmente por preocupaciones económicas y una reevaluación de las prioridades de inmigración. Esta tendencia representa así mismo un cambio profundo en los patrones de votación para un grupo demográfico que históricamente se ha inclinado por los demócratas. Si el Partido Demócrata espera recuperar el apoyo de La Raza, debe volver a centrarse en abordar la estabilidad económica y los valores familiares, ofreciendo un puesto en la toma de decisiones y una visión más inclusiva que resuene en esta diversa comunidad.

Referencias

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3. Debusmann, B., Halpert, M., & Wendling, M. (2024, November 8). ‘It’s simple, really’ – why Latinos flocked to Trump’s working-class coalition. BBC News. ‘It’s simple, really’ – why Latinos flocked to Trump

4. Fraga, B.L., Velez, Y. R., & West, E. A. (2024). Reversion to the mean, or their version of the dream? Latino voting in an age of populism. American Political Science Review, 1(9). https://doi.org/10.1017/S0003055424000406

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7. Krogstad, J, M., Edwards, K., & Lopez, M. H. (2022, September 29). Hispanics’ views of the U.S. political parties. PEW. Hispanics’ views of the U.S. political parties | Pew Research Center

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10. Messerly,M., Leonard, K., & Diaz, D. (2024, November 6). ‘A hard political pill to swallow’: Dems grapple with losing Latino voters. Politico. ‘A hard political pill to swallow’: Dems grapple with losing Latino voters

11. Molina, D. (2024, November 7). Exit Poll shows Trump scored big with Latino voters in election. The Floridian. https://floridianpress.com/2024/11/exit-poll-shows-trump-scored-big-with-latino-voters-in-election/

12. Oppenheimer, A. (2024, November 6). Here’s why growing numbers of U.S. Hispanics voted for Trump, and helped him win. Miami Herald. Why Donald Trump won thanks to Hispanic voters | Miami Herald

13. Radcliffe, M., Potts, M., & Rogers, K. (2024, June 18, 2024). It’s not just vibes. Americans’ perception of the economy has completely changed. ABC News. It’s not just vibes. Americans’ perception of the economy has completely changed. – ABC News

14. UnidosUS. (2024). Economic priorities and concerns among Latino voters. v2 UnidosUS econ deck draft

15. Zuckerman, E. (2024, November 8). Donald Trump’s win shows the power of listening to the internet. Prospect. https://www.prospectmagazine.co.uk/world/united-states/us-election-2024/68496/donald-trumps-win-shows-the-power-of-listening-to-the-internet

Apoyo Hispano Es Crucial Para Harris Como Presidenta

A medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2024, con un poco más de 90 días, la vicepresidenta Kamala Harris se encuentra en una carrera crítica para asegurarse el apoyo de los votantes hispanos, un grupo demográfico que podría influir significativamente en el resultado y del cuál los democrátas han perdido la seguridad de tenerlo como garantizado. Con un número creciente de hispanos que muestran interés en el expresidente Donald Trump y el Partido Republicano, Harris aún enfrenta el desafío de revertir esta tendencia. Aquí, exploramos los pros y los contras de que nuestra comunidad apoye a Kamala Harris y la urgencia de que su campaña atraiga a nuestra gente.

Candidata demócrata Kamala Harris – kamalaharris.com

Ventajas de apoyar a la Vicepresidenta Kamala Harris

  1. Representación histórica e inspiración

Kamala Harris, si es elegida, se convertiría en la primera presidenta de los Estados Unidos y la primera presidenta de ascendencia antillana y asiática. Su elección marcaría un hito histórico, que podría inspirar a millones de jóvenes hispanos y otras minorías. La representación es importante, y tener una líder que encarne la diversidad podría alentar un mayor compromiso político dentro de la comunidad latina y de aquellos decepcionados por el trabajo de del Presidente Biden dentro de la comunidad de habla hispana.

  1. Fuerte defensa de la reforma migratoria

Harris ha expresado abiertamente su compromiso con una reforma migratoria integral, que es un tema crítico para muchas familias hispanas. Su administración ha delineado planes para crear un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, proteger a los Dreamers y abordar las causas fundamentales de la migración desde Latinoamérica. Estas políticas afectan directamente las vidas de millones de hispanos en el país y podrían generar cambios positivos significativos para toda la comunidad.

  1. Enfoque en la igualdad económica y la atención médica

Harris ha defendido constantemente políticas demócratas destinadas a reducir la desigualdad económica y mejorar el acceso a la atención médica. Sus propuestas incluyen aumentar el salario mínimo, ampliar el acceso a una atención médica asequible y brindar alivio financiero a las pequeñas empresas. Estas iniciativas son particularmente relevantes para las comunidades no anglosajonas, que se han visto desproporcionadamente afectadas por las disparidades económicas y la falta de acceso a la atención médica.

  1. Datos de encuestas que muestran tendencias favorables

Encuestas internas recientes han demostrado que Harris tiene un índice de imágen favorable más alto entre los hispanos en comparación con el presidente Biden. Por ejemplo, una encuesta realizada para la campaña de Biden antes de su salida encontró que la preferencia de Harris entre los latinos superaba a la de Biden. Y aunque con poca diferencia la candidata demócrata supera a Trump con el 42% de apoyo pero aún muy por debajo de lo que llevó a la presidencia de Biden que fue del 65% del voto latino. Esto sugiere que Harris tiene el potencial de energizar a los votantes latinos y atraer votantes especialmente entre los jóvenes quienes anteriormente no estaban entusiasmados con la candidatura demócrata.

Desventajas de apoyar a Harris

  1. Cambios de posiciones y falta de principios claros

    Los críticos argumentan que Harris ha cambiado con frecuencia sus posiciones sobre cuestiones clave, lo que dificulta evaluar su verdadera postura. Sus cambios de opinión sobre el fracking, la aplicación de la ley en la frontera y la atención médica han dado lugar a percepciones de inconsistencia. Esta falta de una postura clara y basada en principios podría ser preocupante para los votantes que buscan un/a líder firme.

    1. Controversias sobre la postura migratoria

    Harris se ha enfrentado a la reacción negativa varios líderes y grupos latinos debido a su mensaje en el 2021 dirigido a los posibles migrantes en Guatemala: «No vengan». Esta declaración, junto con su papel en las últimas políticas migratorias de la administración Biden, ha suscitado críticas de quienes consideran que su enfoque no es lo suficientemente compasivo. Además, el hecho de que los republicanos la etiqueten como la «zar de la frontera» complica aún más su imagen en materia de inmigración.

    1. Políticas de identidad y preocupaciones sobre su elegibilidad

    La campaña de Harris se ha inclinado fuertemente hacia las políticas de identidad, enfatizando su mezcla hereditaria y su género. Si bien la representación es importante, pues los blancos son la moyoría en el país, pero el 40% no lo son; y, algunos votantes pueden llegar sentir que este enfoque le resta valor a las discusiones políticas sustanciales y que no vienen precisamente del lado de su propia campaña. Además, existen preocupaciones sobre su elegibilidad, dadas las reacciones mixtas a las campañas centradas en la identidad en el pasado, como la campaña de Barak Obama en el 2013 o la de Hillary Clinton en el 2016.

    1. Ganancias republicanas entre los latinos

    Los datos actuales indican que el partido republicano ha estado haciendo avances significativos entre los votantes latinos. Una encuesta de Bendixen & Amandi International mostró que Trump obtuvo el 41% del apoyo entre los votantes hispanos a nivel nacional. Además, una encuesta de la Universidad Internacional de Florida y Adsmovil encontró que el 14,5% de los votantes hispanos habían cambiado recientemente de afiliación política, y muchos se inclinaban por el Partido Republicano. Esta tendencia plantea un desafío para la candidata Harris en su intento de consolidar el apoyo hispano.

    La urgencia de su campaña

    En respuesta a estos desafíos, Harris ha intensificado sus esfuerzos de acercamiento a los votantes latinos. Representantes de alto perfil como el comediante George López y el senador Alex Padilla (su reemplazo para convertirse en Vicepresidenta , en California) han estado haciendo campaña activamente en su nombre, enfatizando su dedicación a nuestra comunidad. la Vicepresidenta también ha conseguido el respaldo de organizaciones latinas clave como Mi Familia Vota, Voto Latino y UnidosUS Action Fund.

    La estrategia de campaña de Harris implica abordar una amplia gama de cuestiones importantes para los hispanos que va más allá de la inmigración. Se está destacando una explicación el por qué a pesar del peso electoral no hay un solo hispano como potencial candidato vicepresidencial para Harris, y hablar de otros temas como el derecho al aborto, la economía, la educación, y la violencia con armas de fuego que afectan nuestra gente y así presentar un mensaje más holístico. Este enfoque tiene como objetivo resonar entre los inmigrantes y no inmigrantes hispanos que buscan soluciones integrales a los desafíos que enfrentan sus comunidades.

    Finalmente, la decisión de los votantes de origen hispano de apoyar a Kamala Harris es multifacética e involucra consideraciones de representación, posiciones culturales y políticas y una firme estrategia electoral. Si bien la demócrata ofrece el potencial de un cambio histórico y aboga por políticas que podrían beneficiar a las comunidades latinas en el marco demócrata tardicional, no se pueden ignorar las preocupaciones sobre su consistencia, su candidatura que no pasó las primarias, y su aún no establecida personalidad real que muchos aspiran conocer, y por supuesto los avances del partido republicano entre los latinos.

    A medida que se acercan las elecciones, es crucial que los votantes hispanos evalúen estos factores con cuidado y salgan a las urnas a participar del proceso democrático para garantizar que sus voces sean escuchadas y sus intereses representados. Es su voto el que permitirá los delgados al colegio electoral de su candidato de preferencia.