Seguridad y protección ciudadana en manos del pueblo -justicia indígena

Los cambios aplicados al Código Penal ecuatoriano y publicados en el Registro Oficial Nº 555 siguen siendo discutidos en Ecuador. La norma, que parcialmente fue vetada por el Presidente, solo fue reformada en su monto. La norma abarca incluso las contravenciones catalogadas como robo simple, aquellos que se cometen con fuerza sobre las cosas, pero no a las personas.

Si alguien se mete a una casa y se lleva un televisor o un equipo que no cueste más de 654 dólares, ese es un robo simple donde interviene como juez competente el comisario. Si durante estos hechos se producen lesiones, heridas o muerte de alguna persona, se torna en robo agravado, porque hay violencia, y esto pasa a ser delito, independientemente de que el monto perdido sea inferior a los tres salarios. El ejemplo que ha dado vueltas y ha generado la incertidumbre es la sustracción de un celular mediante la amenaza de una pistola. “Eso es delito, aunque el aparato cueste 100 o 20 dólares”, ha dicho el Fiscal del Guayas.

Pero y que sucede con los cachineros, aquellos que no usan pistola, ni cuchilo sino sus manos rápidas y sus piernas para correr. En ese caso cuenta lo que nuestros ancestros siempre han practicado, quemarle las manos, o en el peor de los casos y en la forma más folclórica de la barbarie, quemarlo.

Alfonso Reece ha escrito, Ladrón cogido, ladrón robado y sugiere que tal cual se encuentra la nueva normatividad legal, la “justicia indígena” o para aplicar sus valores, o para desestabilizar al gobierno, pongan en práctica y desarrollen esos eventos que esporádicamente ya han sucedido en la sierra, pero tambien en Manabí y la misma capital ecuatoriana.

Reproduciré los dos últimos párarrafos del artículo para su meditación …y eso que no soy ni espero que usted sea un Doctor?Abogado:

…Las personas, tanto en zonas indígenas o mestizas, con pretexto constitucional o sin él, deciden actuar por mano propia, porque les indigna su impotencia, porque saben que no pueden contar con una justicia inoperante y una policía sin medios; porque las leyes cada vez más permisivas y un sistema penitenciario colapsado son más una amenaza que un escudo.
De manera que estas muertes se deben imputar a un Estado incapaz de proporcionar seguridad y protección a sus ciudadanos. Mientras esta situación no cambie, seguiremos viendo macabras escenas.

Andrés Martinez, publica también sobre el tema en cuestión bajo el tema: Violencia en los medios.

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